Las portadas


Sara nos dijo:

Actualidad (1967)
Soy una actriz que esta loca por demostrarlo sin tener que cantar. Lo que ocurre es que al público hay que darle lo que pide y a mí me pide siempre lo mismo.


Ondas (1959)
¿Qué le preocupa a tu representante (Enrique Herreros)
Que parta nueces con la boca. Y que destape las “Coca-Colas” con los dientes



Cine en 7 días (1971)
Sencillamente, creo que no se puede vivir sin amor. Pero cuidado... Quiero decir amor. Ese amor que es la suma de muchas, de muchísimas cosas. Si, creo en el amor, y vivir es amar.



Interfilms (1988)

¿Sigues fumando puros?
Si, porque me gusta. Fumo uno después de comer y otro tras la cena.
Los cigarrillos me los quité hace ya muchos años. En el año 1942 conocí a Hemingway en Cuba, cuando los exteriores de Piel Canela y me ofreció uno. Me dijo que el habano es lo mejor del mundo. Me gustó y desde entonces fumo puritos.




La portada


(1965)
Sara Montiel, al volante de un Dodge descapotable, en la portada de la revista Barreiros.


Eduardo Barreiros, fue un importante empresario español y fundador de la industria española que llevaba su apellido. Su producción fue principalmente de motores, tractores, autobuses, automoviles...Desde 1965 a 1977 el Dodge Dart fue fabricado en su fábrica.

¿Violetas?


Al finalizar el rodaje de La Violetera se embarcó en una importante gira.
Llegó a Cuba y el éxito fue enorme en televisión. Después, triunfó en el teatro más grande del mundo, el Blanquita de la Habana, y actuó durante diez días. En Caracas debutó en la sala de fiestas Tamanaco. El éxito ya no la abandonaría.




Al llegar a El Salvador, se desplazaron al aeropuerto más de 5.ooo personas, en una época en que las noticias no volaban con la rapidez de hoy en día. Ya en la autopista de doble carril, los coches colapsaron las dos direcciones, llevando detrás varios kilómetros de vehículos escoltando a la estrella, que iba sentada en la capota saludando a todo el mundo. Sin duda, un recuerdo imborrable.


Una de mis fotografías favoritas

Pasados los años y ya convertida en gran estrella, se presentó en sus giras en el Teatro Nacional Ruben Dario de Nicaragua, el Teatro de la Opera de Buenos Aires, el Teatro Tapia de Puerto Rico, el Dade County Auditorim de Miami, el Teatro Municipal de Sao Paulo, el Gran Auditorium de Tokio, el Green Park de Atenas, o el Lincoln Center de Nueva York entre otros.




Lejos quedaba aquella niña que cantó por primera vez en público en Orihuela aquella Muñeca de trapo. No, no está mal para una mujer de la que dijeron y dicen algunos, que no canta, o que recita, o … que más da. Se permitió el lujazo de cantar a duo la Violetera con un bellezón de voz como la Caballé. Es una mujer con una arrolladora personalidad y cuantas la quisieron imitar están prácticamente en el olvido. Ya lo dijo María Luján en El último cuplé Yo, sólo sé cantar…


¡Ay! la Montiel...


Cuando regresó a América después de rodar La Violetera, en 1958 ya contratada para cantar, sabía todas las canciones de sus dos películas. Pero el público que la estaba descubriendo como cantante le pedía más y más, y tuvo que ampliar su repertorio. Llegaron “Mil besos”, “Acércate más”, “Un compromiso”, “Bésame mucho”, “María Dolores”… y su disco Baile con Sara Montiel,(1958)



La edición española y la mexicana de este estupendo disco, uno de los mejores de Sara Montiel.

La Columbia se hizo cargo de su distribución en USA

Los arreglos y dirección de orquesta fueron del maestro Gregorio García Segura.
-Un compromiso
-Mil besos
-Quién si no tú
-Secreto
-Lamento
-Bésame mucho
-Fascinación
-Acércate más-Lo que yo soñaba
-Amor, dulce amor
-Mil veces
-Señor, señor

Nunca sonarón tan bellas estas canciones como en la cálida e insinuante voz de Sarita Montiel.
¿Qué cuplés tuvieron más éxito en América, en tu voz?

“Fumando espero” y “Polichinela”.





Fumar es un placer, genial sensual...





Entre los paisanos y los militares,
me salen a diario novios a millares.

La Violetera




¿Violetas?

El último cuplé supuso la consagración y definitivo lanzamiento mundial de Sara Montiel.
En España permaneció más de un año en el cine Rialto, en el parisiense Gaumont cincuenta y siete semanas, en Caracas cincuenta semanas y en Chile ochenta...Así sucesivamente en todos los cines del mundo donde se proyectó.
Una película cuyo coste fue de tres millones, hizo ganar a Cifesa más de quinientos...gracias a que el pobre Juan de Orduña con todos los problemas ecónomicos del mundo se vio obligado a vender los derechos a la citada productora.

Con La Violetera pasó exactamente lo mismo que con El último cuplé, sólo que sin difilcultades económicas. Hubo dinero, se cuidó mucho todo y el éxito fue igual de “apoteósico”. En Buenos Aires se proyectó en varios cines a la vez. Durante los quince primeros días la vieron unas 615.341 personas, dos semanas después, más de un millón de personas... Sara Montiel se asentó para siempre como la estrella máxima de la cinematografía española.

Nadie quiso perderse el estreno de La Violetera.
Abandonada por Raf Vallone, se dedica a beber, cantar y a Franck Villard...
Los discos de la película con unas portadas de infarto...



La Vanguardia 1957


¿Cuántas cosas caben en esa cabeza?
Varias.¿Buenas o malas?
De todo, porque, al fin y al cabo, soy humana.Sarita. ¿Sabes cuales son los enemigos del hombre?
Sí; mundo, demonio y carne.¿Hay mucho mundo en tu vida?
Regular, y el poco que sé es malo.
¿Y demonio?
Mucho.¿Y carne?¿Lo dices por mí?Claro.Más que hueso.

Fuente: Javier Alfaya




Sarita Montiel, después del estreno en varias ciudades de El último cuplé.






“Por todas partes de España donde he ido he sido aclamada espontáneamente; Valencia, Tarragona… En Tarragona lloré como lloro ahora mismo y en cada momento que pienso en lo buenos que han sido todos conmigo. No sé, se lo juro, no sé cómo expresarme. Ayúdeme y dígalo a sus lectores. A veces pienso que este éxito es una especie desagravio que me tributa el público por no haberse fijado antes en mí”

Pocas veces se había visto en un estreno un público tan pendiente de lo que ocurría en la pantalla, ni jamás se estacionó una masa de curiosos tan grande a la puerta del Rialto, esperando la salida de las estrellas...La nueva estrella seguía tan tranquila en Nueva York.

La publicidad




En 1949 Sarita hizo un spot publicitario para la casa Orbegozo y sus cocinas.
Nos mostraba a la joven actriz en un intento en vano por lograr hacerse un par de huevos fritos,(todavía faltaban años para que se los hiciese a Marlon Brando) en una vieja y anticuada cocina. A continuación, aparecía Sarita elegante, aseada y con su pelo recogido, en su nueva cocina Orbegozo.

La publicidad nos contaba que la joven actriz hacia verdadera exhibición de sus habilidades culinarias, actividad muy femenina que no está reñida con el arte interpretativo… una chica dedicada al hogar en sus descansos de rodaje.



Desde luego no eran buenos tiempos ni para la mujer ni para nadie. Tiempos muy duros se vivían en España. Para Sarita 1949 fue un año especialmente difícil. Se estaba recuperando de una pulmonía que desencadenó en una tuberculosis, enfermedad que la mantuvo inactivo durante mucho tiempo. Tenía que recuperar el tiempo perdido y ganar dinero, ese vil y maravilloso metal con el que se tejen infinidad de sueños.


Sarita en 1944

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